En este informe se cuestiona el uso cada vez más abusivo de ambos géneros para no discriminar lingüísticamente a las mujeres. Dirigiéndonos, cada vez más, hacia una dualidad nueva desde un punto de vista lingüístico: registro público (donde se hace visible a la mujer en el lenguaje) y registro privado (donde el masculino es el género no marcado). Por cierto, ¿si digo quiero a mis padres, está recibiendo mi madre menos cariño?

No hay comentarios:
Publicar un comentario